“¿Oye, me haces una foto?”

Así se conocieron Emilio y Esperanza. ¿Casualidad?. Cuando dos personas están destinadas a cruzarse, no hay nada que lo frene.

Ironías del destino, una fotografía los unió… y la fotografía los trajo a nosotros.

Ha sido una pareja con la que hemos sentido una gran conexión desde las fotos de su preboda, realizadas en el Parque Oromana (Alcalá de Guadaíra) por petición de los novios.

Después de una romántica pedida en la fuente del Archivo de Indias, esta pareja sevillana decidió darse el “Sí, Quiero” definitivo el pasado 24 de junio de 2017 en la Capilla de los Marineros (Triana), y celebraron tan bonito día en la Hacienda Atalaya Alta, con los servicios del Catering Las Torres.

El día, muy caluroso, comenzó desde bien temprano para ellos. Nervios, prisas… ¡qué gran día les esperaba! Los novios tenían todo muy planeado. De hecho, las invitaciones, minutas y meseros habían sido diseñados por ellos.

Esperanza lucía un espectacular vestido de Pronovias (Modelos Plisa), de corte sirena que realzaba su figura y con la particularidad del efecto tatuado en espalda y pecho. ¡Iba impresionante! El maquillaje, estuvo en manos de dos de sus compañeras de trabajo: Lidia y Lorena; ambas sabían lo que buscaba nuestra querida novia: sencillez y originalidad.

Para pisar con fuerza, llevaba unos preciosos y cómodos zapatos Menbur. Tampoco faltaron las joyas en este día, pues llevaba unos pendientes Luxenter y su divino anillo de pedida, en forma de flor. ¡Todos los detalles estaban pensados! Su ramo de novia fue realizado por Mamen, de la Floristería Plaza España, el cual Esperanza regaló a la madre de Emilio, ya fallecida.

Uno de los momentos más emotivos que vivió la novia fue que le cantaron a ella y su padre a la salida de la casa. ¡Inolvidable! Pero las sorpresas fueron muchas… porque al novio también lo sorprendieron a la entrada y salida de la Iglesia.

Después de la hermosa ceremonia, fuimos con los novios a la parte baja del Puente de Isabel II y al Paseo de La O, donde ya más relajados y con menos calor, se hicieron más fotografías para el recuerdo.

Ya en la celebración, miles fueron los momentos y detalles que han sido inmortalizados bajo nuestro objetivo… ¡un día que jamás olvidarán! Tuvieron fuegos artificiales, prepararon un baile maravilloso, les hicieron regalos a sus padres y abuelas… ¿cómo no grabar en su memoria un día así?

Desde Acuarela Fotógrafos le damos las gracias a Esperanza y Emilio por dejarnos formar parte de ese día tan especial para vosotros. ¡Fue un auténtico placer! Os deseamos todo lo mejor en la vida.

Fotógrafo de bodas en Sevilla

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