“Sin amor no hay nada, solo lo que se hace con amor perdura, el amor sin lugar a dudas es el motor de mi vida”

Así define Isabel, mamá de la familia, a ese sentimiento que nos hace sentir flotar en las nubes y pasear como si lo hiciésemos entre algodones. Aunque en ocasiones el amor no es especialmente visible ni decoroso ni suele hacer ruido… si nos fijamos bien, afortunadamente, el amor está en todos partes. Puede mostrarse y sentirse en forma de pasión desatada o en modo de sentir sereno, en modo íntimo “sofá, mantita y peli” o quizás planeando una huida al mar compartiendo nuestras “emociones enamoradas” con los nuestros… sea cual sea el modo de su manifestación, estar enamorados nos encanta, y aunque nos tachen de ñoños, desfasados o anticuados, nos gusta ese “querer seguir estando”.

Cuando encuentras a esa otra persona, a tu persona, el mundo se paraliza y estás bien con ella porque está, y nos basta con eso. De ese mí, tú, yo… nos enamora su silencio, pero también su conversación. Y no importa si tenemos mil planes o uno (el de disfrutar juntos) nosotros queremos seguir estando. Estar enamorado o enamorada, digan lo que digan o escriban lo que escriban, es el estado perfecto del ser humano. Emociona sentirlo y emociona contemplarlo.

Por ello, la experiencia de poder disfrutar de una sesión de fotografías con Isabel, Joaquín y el pequeño Hugo, te dibujan una sonrisa esperanzadora al tiempo que piensas que aún, es posible, y que aunque este mundo ya no sea un mundo romántico, algunas personas lo siguen siendo y se mantienen invencibles y felices sin permitir perder esa hermosa “batalla”.

Isa y Joaquín se conocieron casualmente una calurosa noche de julio en el corazón del aljarafe, y casi casi desde ese día los Dioses del Destino comenzaron a escribir su historia en mayúsculas.

“Casi sin darnos cuenta, empezamos como algo sin importancia, nos conocimos poco a poco y cuando nos dimos cuenta, en cuestión de un año estábamos viviendo juntos, nuestra relación ha sido muy intensa y ya han pasado 7 años”

Cuando se le pregunta por Hugo, el pequeño hombrecito de 4 años, sus ojos se humedecen afirmando que se trata de la experiencia más milagrosa y rebosante de amor que ha tenido la suerte de acometer. Un amor puro y sin condiciones, un amor sincero… en definitiva un amor incondicional, para siempre.

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

Un segundo bebé, Manué, sumará alegría, emociones y amor a esta hermosa familia. Su llegada está prevista para finales de julio y expectantes preparan el nido para darle la bienvenida.

Pues si me permiten Isa, Joaquín y Hugo, me despido dirigiéndome a Manué:

“Hola pequeño, no me conoces pero seguro que tendré la suerte de capturar algunos de tus mejores momentos. Quiero que sepas que debes sentirse muy afortunado por la familia que estás a punto de conocer. Este mundo, debo decirte, no es el mejor, pero observando el amor que se profesan los integrantes de tu clan vas a ser tremendamente feliz, y, si en algún momento el camino se torna empedrado, seguro que Isa, Joaquín y Hugo, se arman como guerreros y allanan el terreno con una enorme alfombra de almohadas, así que déjate caer cuando lo necesites que con el amor de estos tres no te pasará nada.

En fin Manué no te agoto más que debes estar concentrado, preparando el gran viaje que estás a punto de emprender. Cuando llegues hazme un huequito para enseñarte las fotos en las que aún estabas de ese lado, espero que te gusten.

Disfruta, nos vemos pronto

Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.

Colosenses 3:14

 

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

“Ser mamá es una revolución fascinante de emociones”

 

 

 

 

Recommended Posts

Deja un comentario

2 × tres =